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Iron Maiden en Argentina

Esta no fue una visita más de Iron Maiden a la Argentina. La undécima llegada de La Bestia a nuestro país contó con un homenaje en el Congreso de la Nación y el recital en el Estadio de Vélez.

Por Juan Manuel Guarino.

IRON MAIDEN: EL HOMENAJE

El viernes 11 de octubre, un día previo al show en el Estadio de Vélez, la banda fue homenajeada con la figura honorífica de Visitantes de Honor de la República Argentina y de la Cámara de Diputados de la Nación en El Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados en el Congreso de la Nación.

Esta iniciativa surgida del espacio político “Somos” encabezado por la Diputada Nacional, Victoria Donda a principios de este año contó con el armado de un grupo de fans, periodistas y músicos, entre los que se destacaron Alejandro Guimaraes, coordinador general del proyecto, César Fuentes Rodríguez, Valeria Vizioli, Ricardo Puiggróss y el staff de la fan page de MaidenArg.

Cabe destacar esta distinción en primer lugar por tratarse de un hecho prácticamente inédito en la historia de nuestro país, en tanto a la figura honorífica seleccionada como también para un artista internacional dentro del Palacio del Congreso Nacional; y en segundo lugar, más allá de las críticas recibidas desde algunos sectores, porque se trató de una oportunidad única para introducir a la cultura del heavy metal dentro del recinto del edificio ubicado en la Avenida Entre Ríos.

El homenaje fue una ceremonia con los breves discursos de Fuentes Rodríguez y Donda en los que resaltaron el enorme bagaje cultural con el que cuenta la música de La Doncella de Hierro como así también la importancia de la libertad de expresión como parte de cualquier sistema democrático.

De los seis integrantes de la banda participaron tres en el Salón del Congreso: Nicko McBrain (batería), Janick Gers (guitarra) y Bruce Dickinson (voz) que fue el encargado de tomar la posta para dar los correspondientes agradecimientos y manifestar el placer que siente el grupo por venir a la Argentina además de resaltar que más allá de las diferencias que puede haber por cuestiones políticas, de idiomas o distancias entre dos países, es mucho más lo que los nos une con ellos que lo que nos separa.

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IRON MAIDEN: EL LEGADO

No fueron pocos los que se asustaron ante el fantasma de la suspensión del show programado para el sábado 12 de octubre debido a las incesantes lluvias que azotaron a la Ciudad de Buenos Aires durante los días previos e incluso hasta pasado el mediodía de aquél sábado. Por fortuna, el clima se mostró clemente para la tarde y la única tormenta que importó aquél día sería la tormenta sonora que desató Iron Maiden a la noche en el Estadio de Vélez Sarfield.

Previo a ellos, los locales Serpentor y The Raven Age -la banda del hijo de Steve Harris, bajista y fundador de Maiden- calentaron los motores y dejaron el ambiente encendido para la fiesta que se estaba por vivir. Una fiesta que contó con la presencia 45 mil personas.

Se le puede objetar a Iron Maiden repetir cierto modus operandi a la hora de encarar sus conciertos pero ha sido siempre una banda que supo ofrecer un espectáculo renovado desde lo musical y atractivo desde lo visual. No por nada siguen más vigente que nunca tras casi 45 años de carrera tocando para audiencias multitudinarias en todos los rincones del mundo. Y, para esta ocasión, no escatimaron en nada en lo que a producción se refiere.

Un sonido prácticamente inmejorable y una puesta en escena soberbia hicieron de esta visita de Iron Maiden lo que algunos ya la están calificando como la mejor presentación de la banda en Argentina.

En épocas donde todas las plataformas streaming y la inmediatez para acceder a la música hicieron que el rock perdiera parte de su encanto trasgresor, La Bestia volvió para demostrar que no existe comunión más hermosa entre un fan y su banda que un show en vivo.

Iron Maiden ofreció una cátedra de heavy metal respondiendo al interrogante de por qué a las bandas más jóvenes les cuesta llegar a ése nivel de popularidad: es que Maiden no tiene solamente una inmensa historia que los respalda sino también que en cada espectáculo cada uno de los seis veteranos sale a comerse al mundo cada noche como si todavía tuvieran que probarle algo a alguien.

Steve Harris corriendo con su bajo de una punta a la otra y parándose sobre los retornos en una postura intimidante es una postal que nunca nos cansaremos de ver, conforma junto a Nicko MacBrain una pared sonora más dura que los intereses de la deuda externa; las tres guitarras de Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers repartiendose el protagonismo según amerite la ocasión; y Bruce Dickinson, quien se lleva todas las miradas porque asombra verlo llegar a las notas más altas pese a su edad y pese a llevar a cuestas la recuperación de un cáncer de lengua además de toda su teatralidad y su actitud como frontman. Y después, claro, están las canciones: clásicos como “Aces High”, “Sign of the Cross”, “Flight of Icarus”, “Fear of the Dark”, “The Number of the Beast” o “Hallowed Be Thy Name” recibieron en esta oportunidad un tratamiento escenográfico especial para cada una con un juego de telones, luces, llamaradas y vestuarios que hicieron un deleite para las retinas que los contemplaron.

Gracias a Internet hoy nos podemos enterar de todo con mucha más facilidad pero por más Youtube que haya, presenciar The Legacy of the Beast en carne propia es otra historia. Una historia que es digna de ser relatada una y otra vez y en que en cada final nos deja simplemente deseando que se repita lo más pronto posible en nuestras tierras.

UP THE IRONS!

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