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Sobre ismos, el fan

El fanatismo es el apasionamiento o actividad que se manifiesta con pasión exagerada, desmedida, irracional y tenaz sobre una idea, teoría, cultura, estilo de vida, entre otras.

POR LUCIANO CRESPI.

Esta semana acontecen dos hechos movilizantes para toda la sociedad argentina que pueden parecer tan distantes como diferentes pero encuentran su coincidencia en la irracionalidad que generan.

El primero ya es historia, el Superclásico argentino de fútbol por Copa Libertadores quedó atrás dejando a su paso un sinfín de promesas incumplidas -y algunas pocas que se cumplirán-. El segundo aún espera y sucederá este domingo cuando se celebre la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

Fútbol y política, en tiempos de polarización, parecen ser los temas que mayor apasionamiento causan en los ciudadanos. Discusiones, dichos, preguntas y respuestas que circulan de un lado hacia otro en el afán de imponerse por sobre la creencia o pensamiento de los otros. No se trata de intercambiar ideas sino de tener la razón.

El fanatismo produce un sesgo sobre las personas. Quienes padecen esto se creen dueños de la verdad, no aceptan cuestionamientos y, aún peor, discriminan a quienes piensan diferente.

Llama la atención que este adoctrinamiento siga operando hoy en día cuando somos conscientes de las atrocidades que se lograron cometer mediante él. La memoria falla y caemos nuevamente.

Resulta increíble que familias, amistades o cualquier vínculo se rompa por ser hincha de cierto club o por tener una preferencia política. La intolerancia desmedida que vive Argentina cada día es preocupante.

Necesitamos trascender este dilema, entender que el otro es otro y, como tal, piensa y actúa acorde a sus preferencias. Sólo así será posible avanzar hacia una sociedad más ecuánime.

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